Por Guadalupe Díaz Muñoz
La Asociación de Amigos del Campo de Montiel empezó su andadura en 1999, cuando su fundador y presidente, Justiniano Rodríguez Castillo, puso el foco en la oportunidad que suponía que Miguel de Cervantes, en su magna obra de El Quijote, citara el Campo de Montiel hasta en cinco ocasiones como escenario de su novela. Con su entusiasmo, Justiniano ilusionó a otras muchas personas para trabajar en el conocimiento y difusión de los valores culturales y naturales de la región, y, como consecuencia, se ha conseguido promover el movimiento asociacionista a unos niveles desconocidos antes.
Celebramos, pues, el 25 Aniversario de la Asociación con un sentimiento de satisfacción grande. Una asociación sin adscripción política ni institucional y cuya misión es acrecentar el orgullo, crear conciencia del valor de los propios recursos, motivar a la población y todo ello con un matiz de optimismo.
Y durante estos 25 años se ha conseguido mucho. Porque el “antiguo y conocido Campo de Montiel” ya existía en tiempos de Cervantes, por lo tanto es antiguo, pero había dejado de ser conocido, incluso por sus propios habitantes. Aunque parezca increíble, pocos sabían qué era el Campo de Montiel y muchos de los que eran de aquí, desconocían que tenían el privilegio de ser oriundos de una comarca elegida por Cervantes para ambientar su Quijote. Gracias al tesón de Justiniano y de la Asociación, hoy día el Campo de Montiel suena en los medios de comunicación, en el mundo empresarial, en el cultural, dando nombre a festivales, programas de desarrollo, empresas o distintivos de calidad.

El ciclo vital de una asociación puede resumirse en el nacimiento con mucha ilusión, con objetivos claros, grupos de trabajo específicos, acciones concretas, gente comprometida y mucha actividad. En nuestro caso, fue así, y podemos resaltar la realización de estudios socioeconómicos , de aspectos medioambientales, estadísticas demográficas; la elaboración de un inventario del patrimonio artístico y arquitectónico; la celebración y participación en Jornadas, Congresos, Coloquios, tanto de ámbito local, como nacional e internacional; la canalización de iniciativas de desarrollo, en concreto, el desarrollo de dos proyectos del programa Youthstart por el que un grupo de jóvenes de Villahermosa y de La Solana realizaron prácticas laborales en diferentes negocios.
Para conocer la comarca se han realizado excursiones, concursos fotográficos, rutas de senderismo y encuentros comarcales. Con el fin de demostrar el ámbito comarcal de nuestra Asociación, las asambleas se han ido celebrando en los diferentes municipios del Campo de Montiel.
Y para reflejar todo el caudal de actividad, se creó la revista La Ruta que comenzó como un boletín interno pero que enseguida devino en una revista para la difusión de los valores de la Comarca. De ella se encargó Quintiliano en la primera etapa, y posteriormente, Juan y Guadalupe. El gran salto de imagen de La Ruta fue cuando Barraquete se encargó del diseño y la edición y el último escalón, imprimirla a todo color, así como distribuirla en papel y en formato digital.
La adolescencia le llegó a la Asociación coincidiendo con la celebración del cuarto centenario de la primera parte de El Quijote. Nuestro objetivo era que la Ruta de El Quijote diseñada por Justiniano y que sitúa gran parte de las aventuras por el Campo de Montiel, fuera oficialmente aceptada, como en parte así lo fue al incluirse algunos segmentos en la macro ruta que elaboró la Junta. También queríamos conseguir que el Campo de Montiel fuera declarado Patrimonio de la Humanidad. En este punto, aparecieron otras teorías que, en parte, dividieron los esfuerzos, pero que viéndolo con cierta perspectiva positiva, consiguieron ilusionar a un mayor número de personas y supusieron un empujón para profundizar en el conocimiento y promoción de nuestra tierra.
Con la madurez empezaron a faltar prematuramente personas vitales para la Asociación: nuestra querida María Ángeles, Justo, Pepe, Juan, Julián, Justiniano… Fueron pérdidas muy dolorosas pues eran verdaderos acicates para nuestra actividad y fundamentales para la cohesión del resto de miembros. Sin embargo, seguimos contando con nuevos socios que se unen a nuestro proyecto y también con el ánimo y el apoyo de los que permanecen.
En este periodo hemos continuado nuestra labor de difusión de los valores del Campo de Montiel. Hemos participado en mesas, congresos, jornadas. Se ha publicado una tercera edición del libro de Justiniano “Don Quijote por el Campo de Montiel”. Se han realizado reportajes gráficos sobre nuestra Comarca en programas de TVE, de la televisión autonómica, del canal Arte de la Televisión franco-alemana.
Nuestra Asociación colaboró en uno de los hitos más importantes como la Carrera de Relevos “Todos Somos Campo de Montiel”, actividad que logró niveles de identificación, conocimiento y hermanamiento nunca alcanzados hasta entonces.
Vemos también con agrado cómo los diferentes pueblos van celebrando fiestas vinculadas a su historia o al legado de Cervantes, como, por ejemplo, las bodas de Camacho, la boda y tornaboda de Basilio y Quiteria, las jornadas iberorromanas, Almedina Mora, Montiel Medieval, las jornadas Quevedianas o las del siglo de Oro, entre otras.
Y cómo no referirnos a la creación del Centro de Estudios del Campo de Montiel, institución que surgió ahijada de nuestra Asociación y que, ya independiente, fomenta y difunde estudios de grado científico y de ámbito universitario sobre nuestra región.
Por supuesto, nos queda camino por recorrer. Todavía no hemos logrado que el Campo de Montiel sea reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También sería deseable que las Asociaciones de Desarrollo Local como Tierra de Libertad, que es la que más nos afecta, desarrollen proyectos efectivos que promocionen nuestra Comarca y la hagan más atractiva para fijar población. Queda pendiente formar una federación de asociaciones de la Comarca que aúne esfuerzos y nos haga más influyentes. Y seguimos sin tener un himno, una bandera, un escudo que fijen nuestra identidad y nos unan como comarca.
Atrás queda un cuarto de siglo. Mucho realizado y mucho por hacer. Y en el fondo, una gran satisfacción por esta labor altruista que a base de trabajo y esfuerzo, vemos que lentamente va consiguiendo que los campomontieleños conozcan su tierra, la valoren y se sientan orgullosos de ella.
