Nuestra Tierra

Los caminos del Quijote por el Campo de Montiel

By octubre 5, 2023 No Comments

Tramo 7. Camino del Medievo, de Triviño a Montiel.

15 kms. Comienza en el puente de Triviño y termina en Montiel, pasando por el despoblado de Torres. Es un recorrido lineal, de escasa dificultad, por terreno llano a lo largo del valle del río Jabalón.

Dejamos los coches en el punto kilométrico 6,5 de la carretera CR632, de Villanueva de los Infantes a Almedina. En este punto, en dirección a Almedina se encuentra una entrada a la derecha que nos lleva a la distancia de 100 mts, al puente de Triviño. Un puente que se conserva en buenas condiciones, cuyos orígenes son posiblemente de la época romana y que fue reconstruido posteriormente en varias ocasiones. El puente que podemos ver ahora es de la época de Carlos III, en el siglo XVIII. Está construido en arenisca roja, material propio del Campo de Montiel;  tiene 6 ojos y la superficie se encuentra perfectamente empedrada. Actualmente, debido a desvíos del cauce del río Jabalón, el puente de Triviño no cruza el río, pero se puede divisar fácilmente desde el puente de la carretera que sí lo cruza.

Una vez visitado el puente de Triviño, tomamos la carretera, justo enfrente del Molino de Triviño, un antiguo molino que hoy es una cortijada. Andamos unos 30 metros por la carretera en dirección a Almedina y tomamos el camino que sale a nuestra izquierda. A unos 100 metros, tomamos el camino a nuestra derecha que nos sube por una suave pendiente donde se combina el monte bajo, con rastrojos y barbechos. Un poco más adelante, podemos ver, a la izquierda, la finca de La Felguera, que también fue un molino y donde se crían caballos. Seguimos andando y entramos en la finca de El Toconar. El paisaje se torna en un precioso chaparral y encontramos matas de majoleto y tapaculos. Son dos arbustos parecidos, pero mientras el fruto del majoleto puede comerse (su sabor recuerda a la manzana), no es aconsejable comer el fruto del tapaculos, por ser muy astringente.

Seguimos andando dejando atrás el chaparral y nos encontramos con viñedos y más parcelas de labranza. Por el camino encontramos una planta llamada de varias formas: Viborera gigante, toba montieleña o lenguas.

A los 9 kilómetros de recorrido, aparece el despoblado de Torres, una antigua aldea de origen medieval. Estudios indican que este lugar pudo ser elegido como retiro para los caballeros de las órdenes militares de Santiago y Calatrava y que llegó a tener hasta 100 habitantes en el siglo XV. Se trata de un conjunto de casas, la mayoría en ruinas y una iglesia del siglo XIV, también en ruinas, aunque se conserva en la Parroquia de Montiel la talla gótica de Nuestra Señora que albergaba la iglesia. En esta zona afloran varios manantiales, convirtiendo el lugar en un vergel con alamedas y grandes higueras. A unos metros de la iglesia, bajando la cuesta, se pueden observar unas oquedades circulares practicadas en las rocas, a modo de tinajas. El uso que pudiera haberse dado a estas oquedades no se ha podido confirmar, quizás para teñir la ropa, o como silos. También cerca de la iglesia, a lado del poniente se pueden ver unos sepulcros abiertos y vacíos, excavados en la roca. Esta aldea contó también con una ermita dedicada a San Blas y una fortaleza, hoy prácticamente desaparecidas. Actualmente, entre las casas en ruinas de este despoblado, destaca la llamada Casa de Godoy, un caserón de factura imponente con arcos de medio punto y el estanque adyacente que recibe el agua de la fuente de la Bullidera y que sirve para regar la huerta. El recinto del estanque está parcialmente vallado con mampostería y piedra de sillería y en uno de los pilares tiene labrado un mascarón o, como la llaman en la zona, la diosa de Torres.

Para un mejor conocimiento de Torres, recomendamos leer el estudio de Carlos Javier Rubio Martínez, “De Aldea a Locus Amoenus: el despoblamiento del lugar montieleño de Torres

Abandonamos este enigmático e interesante lugar para proseguir nuestro camino en paralelo con el río Jabalón. A nuestra izquierda, en las orillas del río podemos ver las ruinas de varios molinos como el molino del Montón de Tierra y el molino del Vicario. Ya vamos acercándonos a Montiel, atravesando parcelas con viñedos, árboles frutales y cereal.

A unos dos kilómetros de Montiel, el camino pasa entre dos grandes cercados para guardar ovejas, uno a cada lado del camino y situados sobre dos mesetas. Los cercados son antiguos, las vallas son de piedra arenisca, del terreno.

Bien pudo ser que Cervantes se inspirara en este lugar para la siguiente aventura de Don Quijote:

Don Quijote de la Mancha. Capítulo XVIII. La aventura con los rebaños.

Estando en esto divisaron dos grandes polvaredas que en sentido opuesto se acercaban. Se trataba de dos rebaños de ovejas y carneros.  En su calenturienta fantasía, Don Quijote vio dos ejércitos y supuso que uno era el del emperador Alifanfarón y el otro, el de su enemigo Pentapolín del Arremangado Brazo, rey de los garamantas y buen cristiano. Se pondría de parte de éste y ganaría noble y eterna fama.

Sin explicar más, se lanzó contra ellos. Los pastores le pidieron que se alejase, pero al ver que don Quijote no hacía caso, cogieron las hondas y lo machacaron a pedradas, dejándolo por muerto.

Seguimos el camino que se acerca ya a Montiel. Rodeamos la cooperativa de aceite y cruzamos al otro lado de la carretera de Infantes a Montiel, para seguir por el camino que sigue el curso del río Jabalón, bajo la falda del cerro del Castillo de La Estrella y por el que entramos a la villa de Montiel.