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PERSONAJES ILUSTRES DEL CAMPO DE MONTIEL. EXCELENTÍSIMO Y REVERENDÍSIMO SEÑOR DOCTOR FRAY JUAN MUÑOZ DE LA CUEVA

By enero 29, 2026 No Comments

 

Por Felipe Sánchez López

 

Ochenta y cinco años, dos meses y veinticuatro días después de cumplir con el Ordenamiento preceptuado por el Rey Felipe II, en el Ayuntamiento de Almedina, Don Rodrigo de Narváez y el señor Licenciado Segura, humildemente, sin más publicidad que la inscripción, en el libro correspondiente, es bautizado en la Iglesia Parroquial de Santa María, de Almedina, el Excelentísimo y Reverendísimo Sr. Dr. Fray Don Juan Muñoz de la Cueva. Era el año 1.660. Había nacido unos días antes, como hijo legítimo del matrimonio formado por Don Alonso Muñoz, Regidor Perpetuo de Almedina y su esposa Doña Ana de la Cueva, ambos vecinos de Almedina.
Fueron sus padrinos en la pila bautismal el Licenciado Don Gonzalo Cañete y su esposa Doña Juana Martínez, vecinos del cercano pueblo de Torre de Juan Abad.
El ministro del Sacramento del Bautismo fue el Cura propio de Almedina, Caballero de la Orden de Santiago, el Licenciado Don Felipe Salcedo. Este sacerdote hizo constar en la inscripción del Libro de Actas del Bautismo que le fue administrado el Sacramento al neófito Juan Muñoz de la Cueva, el día 11 de marzo de año 1.660, festividad de San Eulogio. Así lo afirmará luego, para rectificar al escribano del Ayuntamiento de febrero del año 1.676, Sebastián García, quien el día 6 de marzo del año 1.617, transcribiendo dicha partida, en presencia del Cura Párroco, transcribió día 20 de marzo, en vez del día 11. Siendo Cura Párroco de Almedina el Licenciado Pedro Yáñez de Santa Cruz, Caballero del hábito de Santiago, por el año 1.711, la partida de Bautismo se podía leer íntegra, inserta en el folio249 vuelta, ya que del archivo parroquial de Almedina hubo que expedir una partida, para el expediente de Catedrático de Fray Juan.

 


En esta placa, puesta en la puerta de su casa natal de Almedina, podemos leer:

EN ESTA CASA NACIÓ Y VIVIÓ EL ILMO. Y RVDMO. SR.
DR. FRAY JUAN MUÑOZ DE LA CUEVA, CATEDRÁTICO DE
LA UNIVERSIDAD Y OBISPO 1660-1728

En plena adolescencia, Juan Muñoz de la Cueva ingresó en el Convento de la Orden Trinitaria Calzada, de Toledo, y allí vistió el hábito de esta Orden, el día 17 de febrero del año 1.676. En aquel convento cursó la carrera eclesiástica, graduándose seguidamente de Doctor en la misma Universidad de Toledo.

Dentro de la Orden Trinitaria Calzada-Redención de Cautivos fue Superior, durante varios trienios, del convento de Toledo. Fue también Ministro Provincial de Castilla, León y Navarra.

A los 26 años de edad, ya graduado doctor, ingresó por oposición, como Catedrático en propiedad, en la Universidad de Toledo. Aquella Cátedra era la de Durango (Filosofía y Teología). En esta Cátedra mereció Fray Juan la más alta estima y reconocimiento de sus superiores.

Dos años antes de las famosas oposiciones a cátedra, a los 24 años de edad, el sábado de Témporas de Cuaresma, el día 26 de febrero de 1.648, en Madrid, en la Iglesia de Doña María de Aragón, fue ordenado Presbítero el ilustrísimo Señor Doctor Don Alfonso de Balmaseda, Obispo de Zamora, por delegación de su Excelencia Reverendísima, el Cardenal Portocarrero, Arzobispo de Toledo.
Las oposiciones de Fray Juan Muñoz de la Cueva a la Cátedra de Durango, como Doctor Nobel, fueron celebérrimas. Superó sin mucho esfuerzo y con bastante holgura a sus dos muy célebres oponentes aspirantes a la misma Cátedra. Fueron estos oponentes de Fray Juan, el Revdo. D. Luis de Morales, Párroco de La Magdalena, de Toledo. El otro fue el cultísimo Capellán del Colegio de Santa Catalina, también de Toledo, Revdo. Doctor Don Antonio Reguillón de las Cuevas.

Logró Fry Juan tal predicamento, como Catedrático Universitario que el Inquisidor General del Alto Tribunal le nombró Calificador del Santo Oficio, el día 20 de mayo del año 1.695. Como auténtica autoridad en Sagrada Teología, formó parte de la Junta para la
declaración oficial por el Vaticano del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios.
El día 2 de mayo de 1.706, la Orden Trinitaria le confirió el Titulo de Maestro, con todos lo honores y privilegios.
Sus cargos y sus títulos no le impidieron ir a África dos veces, en cumplimiento de los preceptos de la Orden Trinitaria, y redimir cautivos «con tal prudencia y caridad que se ganó el ánimo de los moros» (González de Frías).
Era tal su unción sacerdotal que algunos de sus biógrafos indican que rozaba la santidad. Así el Ilmo. Y Rvdmo. Sr. Dr. D. José María Barcia, a la sazón Obispo de Cádiz, pero que había sido antecesor de nuestro paisano Fray Juan en la Diócesis de Orense, al verse cercano a la muerte, llamó a Fray Juan Muñoz de la Cueva para que, con la oportuna dispensa de la Orden estuviera este ilustre fraile a su lado y confortara al Obispo en el supremo trance de la muerte.  Así fue: Don José María Barcia murió en los brazos de nuestro ilustre paisano.
El día 7 de diciembre de 1.695, predicó nuestro paisano un sermón tan impresionante y tan lleno de unción y de elocuencia que la Superioridad ordenó imprimirlo y es tenido por obra maestra, entre los innumerables sermones que predicó en su vida.
Pasa a Madrid, como Superior del convento de los Trinitarios, en la Villa y Corte. Pronto el Rey Carlos II le nombra su predicado predilecto.
Es tal su predicamento de autoridad religiosa  que el Rey Felipe V expide una cédula de presentación del Padre Muñoz de la Cueva para el Episcopado, el 17 de abril de 1.717 y seguidamente se inició el proceso consistorial correspondiente. Dos días después el Eminentísimo Señor Cardenal-Arzobispo de Toledo, el Dr. D. Francisco Valero y Losa ratifica con su autoridad el proceso iniciado.

Declaran y atestiguan en el proceso, acerca del Dr. Fray Juan Muñoz de la Cueva: el Dr. Antonio Maldonado, Canónigo Penitenciario de la Catedral de Toledo, sobre el origen y linaje de la persona del Padre Fray Juan Muñoz de la Cueva, juzgándole purísimo en su linaje, después de estudiar la familia, sus antecedentes, la infancia de Fray Juan en Almedina etc. etc.
Después, este mismo investigador de Fray Juan atestigua la edificante trayectoria de la vida religiosa del futuro Obispo, como Doctor, Catedrático, Maestro, Calificador del Santo Oficio, Superior del convento Trinitario de Toledo, durante varios trienios, Superior del convento de la misma Orden Trinitaria, en Madrid, etc.
El mismo D. Antonio de Maldonado, al frente de un equipo de eminentes teólogos, estudia las piezas oratorias de Fray Juan: lecciones de Cátedra, panegíricos, exégesis evangélicas, oraciones fúnebres, calificando la obra de Fray Juan, como un verdadero tratado de sublime y alta Teología.
Sobre las características de la Diócesis de Orense declaran los Doctores D. Miguel Cornejo y D. Antonio Castel y Ros, ambos Canónigos de Orense, y Dignidades de Chantre y Maestrescuela, respectivamente.
El día 7 de mayo de 1.717, el Eminentísimo Cardenal Arzobispo de Toledo, Doctor Valero y Losa da por terminado el proceso, lo aprueba y otorga facultades al Obispo de Laren, Patriarca de Las Indias y al Ilmo. Sr.Dr. D. Francisco del Castillo y Albarañez, Obispo de Sebaste para que, uno de ellos reciba el juramento de fidelidad y la Profesión de Fe del Padre Fray Juan Muñoz de la Cueva, Recibiendo el juramento el Obispo de Laren, Patriarca de Las Indias. Don Juan Muñoz de la Cueva fue confirmado Obispo de Orense en el Consistorio del día 1 de octubre de 1.717. El día 16 de diciembre de este mismo año tomó posesión de la Diócesis de Orense.

El agustino Padre Flórez incluye a este Obispo en su «España Sagrada» como muy importante y le dedica más del doble de espacio y detalles que a la mayoría de los Obispos. Enumera de él y describe muy ampliamente unas catorce actuaciones religiosas, a cual más interesante y curiosa. De ellas se deduce la fama de Santidad de que gozó este ilustre Obispo orensano, almedinense de cuna.
Se han hallado muchos documentos en Latín y en Castellano antiguo que, si se reunieran todos y se tradujeran, con las obras de este Obispo-escritor, se podía escribir un libro. Solamente se incluirán en este trabajo fotocopias de algunos documentos que hacen referencia a Fray Juan Muñoz de la Cueva.
Escribió varias obras; pero es que, debido a su buena oratoria sagrada, fueron mandados imprimir algunos de sus discursos; tanto las obras como los sermones fueron muy elogiados por sus superiores trinitarios y por sus compañeros Obispos como D. José María de Barcia, Obispo de Cádiz, que pidió y le fue concedido que Fray Juan, con permiso de las Autoridades Trinitarias, fuera a su lado cuando D. José María se veía morir. Fray Juan fue enviado a Cádiz para asistir al Obispo moribundo, quien antes de morir intuyó que Fray Juan pronto sería Obispo y le regaló su pectoral, con reliquias de Santo Tomás de Aquino. La intuición del Obispo Barcia se hizo realidad poco tiempo después. Este hecho es una de las cosas que el Padre Flórez refiere, entre otras muchas, de Fray Juan Muñoz de la Cueva. Por ésta y por otras cuantas más cosas admirables de la vida de este Obispo almedinense, fue considerado mucho tiempo como digno de abrirle proceso de venerable.

 

Algunas cosas, efemérides de la vida de este Obispo, son verdaderamente inexplicables, como la última efemérides de su vida. Fue la siguiente: El año 1.728 fue Año Santo Compostelano por caer ese año el día 25 de julio, día de Santiago, en Domingo. Los Reyes Católicos dejaron instituido que cada Año Santo se designara un Obispo por la Autoridad Religiosa competente para que, en nombre del Rey, hiciera la ofrenda oficial al Apóstol, si el Rey no iba a Santiago a hacer la ofrenda. Esta tradición se sigue actualmente algo modificada. Aquel Año Santo de 1.728, fue designado nuestro paisano, Ilmo. y Rvdmo. Sr. Dr. Fray Juan Muñoz de la Cueva, para viajar a Santiago de Compostela, a donde debía llegar ya revestido de los ornamentos pontificales, ya que inmediatamente después de llegar a Santiago de Compostela, desde su sede Episcopal, se recibía al Obispo oferente en la Catedral y se celebra un acto litúrgico, con asistencia de una gran muchedumbre. Entraba Fray Juan Muñoz de la Cueva en la ciudad de Santiago de Compostela, en nombre del Rey Felipe V, con gran pompa y solemnidad, revestido con los ornamentos
episcopales, ya que inmediatamente comenzaría el acto de ofrenda al apóstol.

Uno de sus mejores biógrafos dice:
«Fray Juan Muñoz de la Cueva, el Obispo de Orense, salió de la ciudad de su sede hacia Santiago de Compostela, a lomos de una mula, el día 31 de marzo, sin pompa alguna, porque quería complacer al Apóstol con su humildad más que con la ofrenda.
Salió de Orense y prosiguió su viaje sin novedad en la salud hasta que el día dos de junio, a poco más de las siete de la tarde, entró en Santiago de Compostela, cuyos habitantes en gran número salieron a recibir al cortejo del Real Embajador. El Obispo con todos sus atributos episcopales externos, desde encima de la mula, bendecía una y otra vez a aquel innumerable concurso de fieles que le victoreaba, como venido en nombre del Señor. Todo acabó de repente: cayó de la mula al suelo y murió instantáneamente; su espíritu subió al cielo, dejando a toda la ciudad muy dolorida por la súbita muerte de un venerable Prelado. El Ilustrísimo Cabildo de Santiago de Compostela le rindió honores como a uno de sus más queridos Arzobispos, con funerales muy ostentosos y lucidos».

Le acompañaron en el viaje algunos canónigos de su Catedral; tardaron tres días en recorrer los cien kilómetros aproximadamente que separan Orense de Santiago de Compostela. Probablemente entre los Canónigos iba su hermano de sangre, también nacido en Almedina, Ilmo. Sr. D. Pedro Muñoz de la Cueva; entre rezos y conversaciones, pues hubo tiempo para todo en las largas horas de camino, uno de los Canónigos acompañantes recordó al Obispo que ya le quedaba poco camino por andar, pues habían hecho ya dos jornadas de
camino. Fray Juan les dijo: «Dos hermanos míos en el Episcopado fueron designados, como yo ahora, para representar al Rey, hicieron la mayor parte del camino hacia Santiago, como ahora nosotros, y murieron sin llegar a hacer la ofrenda». Cuando al día siguiente ocurrió el accidente, los Canónigos, sabedores de otras cuantas cosas más inexplicables de la vida pastoral de su Obispo, consideraron a este hombre muy próximo a la santidad.

ESCRITOS MEMORABLES DE FRAY JUAN MUÑOZ DE LA CUEVA
a) Sermón exequial en la honras fúnebres que celebró el Real Convento de Toledo a la muerte de Revdo. P.N. Fry Manuel de la Guerra y Ribera. Año 1.692.

b) Oración exequial en la Misa «Córpore insepulto» en memoria del Ilmo. y Revdmo. Sr. Dr. D. José María Barcia, Obispo de Cádiz. Día 6 de diciembre de 1.695.

c) Bastantes cartas pastorales, en su calidad de Obispo. (Muy elogiadas por sus biógrafos)

d) Compendio de la vida y martirio de Santa Eufemia de Galicia, Virgen y Mártir. Año 1.720

e) Noticias históricas de la Santa Iglesia Catedral de Orense. Año 1.721. En esta obra hace una Historia rigurosa de todos los Obispos de la Diócesis de Orense que le precedieron en la Sede Episcopal de Orense. Al llegar a él únicamente dice que nació en Almedina, Campo de Montiel y muy poco más. Las dos primeras oraciones exequiales, las señaladas con las letras a) y b) fueron consideradas como auténticas obras maestras de Oratoria Sagrada y fueron mandadas escribir, aún en contra de la voluntad del Orador. (padre Gonzalo de Frías).
Don Benito Fernández Alonso escribió una «RELACIÓN DE OBISPOS DE LA DIÓCESIS DE ORENSE», y refiriéndose a nuestro ilustre paisano comenta: «El Excmo. y Rvdmo. Sr.D. Juan Muñoz de la Cueva, ilustre almedinense que vivió después de las Contestaciones a la Relaciones Topográficas, y al que se le dedican unos folios aparte, es el Obispo relacionado en el vigésimo tercer lugar de la presente relación de Obispos. Una de las facetas de Fray Juan Muñoz de la Cueva fue la de Historiador de la Diócesis de Orense. Pero era este hombre tan humilde que habiendo escrito una historia de esta Diócesis, al llegar a escribir de él, como Obispo de la Diócesis que historiaba, únicamente dice: «Juan Muñoz de la Cueva; nací en Almedina, un pueblo de los Campos de Montiel».